Construcción de identidad(es) a través de prácticas musicales en el siglo XIX

Lejos de haber constituido simples actividades de ocio y recreación, la cultura musical fue durante la primera mitad del siglo XIX una de las esferas artísticas más activas en México como en la ciudad de Buenos Aires. El impulso de diversas actividades y espacios, y la circulación de escritos y partituras, evidencian la ambición por instaurar nuevas pautas de civilidad y de interacción social propias de regímenes políticos modernos. En este sentido, tanto los gobiernos como las elites letradas tuvieron como objetivo impulsar la cultura musical para mejorar las costumbres que, según consideraron, estaban ancladas en un pasado caracterizado por el atraso y la subordinación. En este marco, los presentes trabajos abordan, desde una perspectiva socio-cultural, maneras en que las convicciones políticas de reformar las conductas coincidieron con la idea de que el buen gusto en las artes contribuiría al progreso de la “moral” y del “bienestar” del individuo. Derivado de ello, se pretende mostrar que la música fue considerada como una práctica social y artística, tanto privada como pública, fundamental para superar los vestigios propios del Antiguo Régimen. En síntesis, el objetivo de los trabajos reside en mostrar cómo la promoción de la ejecución como de la escucha musical fueron realizadas de una forma normativa, indicando como se debía sentir, pensar y actuar. Esta prescripción invita, así, a abordar la construcción de las identidades desde una dimensión dinámica e históricamente situada, que funcionó tanto como herramienta de cohesión como de distinción social. En última instancia, los trabajos pretenden mostrar que la música permitió construir al tiempo que consolidar dos criterios identitarios fundamentales de los grupos de elite, fincados también en distinciones de género: la civilidad y la sociabilidad.