Juego, música y transgresión: Las Veladas espeluznantes de Ernesto Acher

Las bromas, el juego o humor musical forman parte de la obra del músico argentino Ernesto Acher. Desde que integró Les Luthiers (1976-1986) y más tarde en el disco “Juegos” (1987) y en su célebre espectáculo “Veladas espeluznantes,” creó un corpus en el que la música y el humor se constituyen como dispositivos que le permiten cuestionar, tensionar y desplazar convenciones con el lenguaje transfigurador del arte. Este trabajo propone revisar, desde una perspectiva intertextual, el modo en que Acher altera y cuestiona convenciones que emanan de la tradición, lo hegemónico, las categorías y etiquetas, utilizando el poder de la música de cambiar, desplazarse y transformarse durante el diálogo de tocar/jugar. Ejemplo de ello son “Bésame Schumann,” donde “conversan” desenfadadamente el Concierto para piano en La menor de Schumann con el bolero “Bésame mucho” de Consuelo Velázquez; “Let it Beeth” donde se unen “Let it be” de The Beatles con la novena sinfonía de Beethoven; o “40 choclos,” donde el conocido tango dialoga con la célebre Sinfonía No. 40 de Mozart. Entonces desacraliza, relativiza (popular y lo culto), transgrede y aspira a la renovación. Pone, a la manera bajtiniana, el mundo patas arriba y desentroniza lo incuestionable; lo sagrado se vuelve profano, se borran las jerarquías, las etiquetas, las convenciones y se abre la puerta a la catarsis y al juego. Acher, con referentes como Mozart, Peter Schickele, Victor Borge o Gerard Hoffnung, reinterpreta y tensiona la tradición musical, sitúa “lo clásico” en la frontera de la ruptura, es decir en el espacio de la postmodernidad y parece preguntarnos ¿qué es lo clásico y que es lo popular? Convergen la alegoría, la ironía y la desentronización, utilizando el collage, la cita, el fragmento, el pastiche, la parodia o la alusión estilística, elementos del modelo intertextual en la música propuesto por el argentino Omar Corrado (1992).