La construcción de la imagen del rey: Fiestas de proclamación en Córdoba del Tucumán

El presente trabajo se enmarca en los estudios que se proponen analizar los dispositivos de ritualización y teatralización del poder en las sociedades coloniales. Las fiestas civiles más fastuosas que tuvieron lugar durante el Antiguo Régimen fueron aquellas relacionadas con la monarquía y sus distintas formas de representación en el universo colonial. Toda fiesta urbana en tierras americanas supone un trabajo de construcción simbólica por parte de sus participantes, en el sentido de restituir la presencia ausente o figurada del objeto central de la celebración. En estas fiestas, la presencia virtual del rey—físicamente ausente—se manifiestaba a través de una parafernalia de símbolos, tales como el estandarte o pendón y el sello real. En este sentido, el aparato festivo, tanto civil como religioso, colaboraba con los mecanismos de autocelebración y propaganda del poder real y divino. Las celebraciones festivas funcionaban como acto de fidelidad ordenando la vida común de los ciudadanos del reino, estableciendo un calendario perfectamente estipulado de ocio y trabajo. Así, el rey permanecía siempre presente en la vida y el pensamiento de todos sus súbditos y la fiesta se convertía en el espacio privilegiado para desplegar las estrategias de legitimación y control necesarias para mantener la sumisión y fidelidad de los vasallos. Esta ponencia analiza el caso de las fiestas que tuvieron lugar en Córdoba del Tucumán por el ascenso al trono de Carlos IV de España en 1789. A través de la lectura de fuentes documentales se dará cuenta de algunos de los elementos del aparato festivo—especialmente sonoros y musicales—que se ponen en juego en la construcción de la imagen de la realeza y en la reproducción de las relaciones de vasallaje. Se tomará en consideración la presencia de música, fuegos de artificio y danzas durante los tres días de celebración como parte del paisaje sonoro en esta remota ciudad de las periferias coloniales.