Restauración del órgano indiano de San Pedro de Atacama: Perspectivas para analizar y posicionar su presencia y aporte en la música andina

El órgano de San Pedro de Atacama fue restaurado entre diciembre de 2014 y junio de 2015, gracias a un proyecto restaurativo-reconstructivo formulado y gestionado por el autor. Este es en propiedad el primer órgano indiano restaurado en Chile, de los cuatro que existen en el territorio nacional. Pero más allá de la restauración misma, que bien amerita un exposición organológica aparte, la intervención de este instrumento reveló un tipo de manufactura y una disposición de registros que, por una parte, hablan de una organería andina rudimentaria y arcaica en sus procedimientos manuales, que sigue con apego la estética y tecnología del órgano positivo del siglo XV europeo que trajeron a América los primeros maestros organeros misionales. Por otra parte, el instrumento revela la relación entre la mixtura y la organización de un tipo de ensamble propio de la música tradicional andina. Lo anterior permite establecer algunas relaciones que testimonia las ligazones de estos maestros organeros andino, con sus prácticas musicales nativas. De lo anterior se desprende que dichos maestros eran, antes que todo, músicos que cultivaban las expresiones propias de su cultura y como tales, fueron los pivotes que permitieron articular transferencias entre ambos sistemas de música: la nativa y la extranjera. No tenemos antecedentes directos de cómo estos maestros y músicos pudieron realizar este ejercicio. No obstante, más de algo se puede inferir del villancico tocado por el maestro Juan Capistrano y grabado en 1965 en el órgano de Andahuailillas antes de su última restauración. Y podemos sí sustentar una hipótesis razonable si esto lo vinculamos a los antecedentes encontrados en el lleno de tres hileras del órgano indiano de San Pedro de Atacama y la estructura de la comparsa de lakitas, que desde tiempos inveterados ha animado las festividades patronales de la región del surandes. El presente trabajo se basa en un proceso de restauración organológico —por lo demás inédito en el país— y busca establecer relaciones en los procesos musicales llamados tradicionales —como son las comparsas de lakitas—, mediante la relación de procesos organológicos y la reorganización de la estructura social que la música tuvo tras la irrupción de la corona española en América colonial.