Serenata para un obispo: Música cortesana en un archivo musical eclesiástico y su significado en la sociedad virreinal cusqueña

El Seminario de San Antonio Abad de Cusco ha sido objeto de una cantidad considerable de estudios musicológicos a lo largo del siglo XX, a causa, fundamentalmente, del archivo musical que posee. Éste ha sido catalogado, fotografiadas, analizado y hasta algunas de sus obras grabadas comercialmente. Sin embargo, los estudiosos que han pasado por este repositorio no se han cuestionado la existencia de música teatral cortesana que hay en él: partes de zarzuelas escritas para Felipe V de Borbón, así como la ya conocida ópera-serenata Venid, venid, deidades, compuesta en honor a un obispo. Podría argumentarse que la presencia de música teatral responde a la necesidad de proveer diversión a los miembros del Seminario, pero esta interpretación no nos conforma porque no es un tipo de música que se corresponda con el lugar y sus posibles espectadores. Por nuestra parte, y como hipótesis alternativa, querríamos llamar la atención sobre el hecho de que sacerdotes, además de ocupar altos cargos dentro de la estructura eclesiástica, también pretendían adoptar las mismas formas de comportamiento que los cortesanos. A partir de este aparentemente inofensivo homenaje—divertimento que fue la ópera-serenata—se nos descubriría una compleja red social que creemos oportuno analizar a partir de la teoría propuesta por la historiadora Pilar Latasa. En efecto, partiendo del concepto de Sociedad Cortesana creada por Norbert Elias, Latasa ha planteado el de Corte Virreinal y Sociedad Virreinal para estudiar el comportamiento de las élites criollas. Tal “nobleza” de las ciudades coloniales, formada en su mayoría por descendientes de miembros secundarios de familias nobles españolas, reprodujeron en América Virreinal el modo de vida cortesano de la península, constituyéndose en alter ego del rey y su corte al organizarse como una sociedad privilegiada alrededor de virrey.